La música del África Occidental y de Europa se unieron en la iglesia y en el trabajo. En muchos casos, los capataces no interrumpían los cantos africanos porque mejoraban la producción y el estado de animo de los trabajadores cautivos. La "música como arte" carecía de significado en África. La música estaba en todo: había cantos desde para cortejar a las mujeres, hasta para insultar. Los cantos de trabajo (work songs), encontraron su paralelismo rítmico en el golpear del martillo, el pico y la zapa, dando origen a extraños híbridos de melodía y letras. Esto mezclado con las salomas (uno de los pocos cantos de trabajo europeos), gracias a los marineros negros que trabajaban en Savannah o Nueva Orleans, contribuyeron a la aparición del jazz...
